Comprar esta bici supuso un salto cualitativo brutal. Antes montaba una Orbea Sate rígida de casi 15 kilos. En cambio, la X-Control es una doble suspensión que pesa 12 kgs.
Os podéis imaginar las sensaciones de los primeros días: la absorción sobre terrenos pedregosos, la ligereza de sus componentes, el funcionamiento de la transmisión XT...
En las primeras salidas salían ruidos de varios sitios y para solucionar alguno de ellos tuve que rebuscar por la red. Por ejemplo, el basculante y sus 7 puntos de "chirrios", que tras engrasarlos, no han vuelto a quejarse.
A pesar de llevar tubeless, en la primera salida pinché; eso sí, me di cuenta ya en casa. ¿Problema? De serie viene sin liquido antipinchazos. Un bote de este líquido mágico y arreglado. No he vuelto a pinchar ni los neumáticos antiguos ni los nuevos que puse para la Titan Desert (y si he pinchado, el líquido ha actuado).
Con cerca de 5000 kilómetros por todo tipo de terrenos, el balance es realmente positivo. El diseño del cuadro y la suspensión es excelente: no contamina el pedaleo en ningún momento. En ocasiones he pasado por zonas bastante técnicas en las que no te queda más remedio que confiar en tu montura y ha aguantado en todas ellas.
¡LARGA VIDA A LA BLANQUITA!
